Carmen Romero y el Festival Santiago a Mil: “Es posible imaginar un mundo sin fronteras”

En enero, Chile se transforma en epicentro de la cultura mundial con el Festival Internacional Santiago a Mil. Bajo el lema #sinfronteras, este 2017 el teatro, la danza y la música se toman los escenarios y las calles de distintas ciudades del país, entre ellos, el Municipal de Santiago.

 

La programación de este año incluye la celebración de los 50 años de carrera de Inti-Illimani Histórico; Blanche Neige (Blancanieves), el ballet contemporáneo del coreógrafo francés Angelin Preljocaj; Gala, proyecto de Jérôme Bel con bailarines aficionados; y Sutra del belga Sidi Larbi Cherkaoui, que lleva al escenario a monjes del monasterio de Shaolin.

“Son varios los criterios para armar la programación de Santiago a Mil en el Municipal de Santiago. Uno de ellos es soñar: traer aquello que los chilenos no hemos tenido la oportunidad de ver y que es posible presentar porque la del Municipal es la sala que tiene las mejores características para acogerlos”, comenta Carmen Romero, directora de Santiago a Mil.

“Lo que vamos buscando tiene que ver con marcar diferencias respecto de las obras que normalmente vemos en Chile  –porque son muy complejas o porque cuesta mucho conseguirlas– y con traer a los grandes de la escena de teatro y de danza que no hemos presentado nunca o que nosotros conocemos porque hemos ido haciendo una relación con los años, como es el caso de Lemi Ponifacio, Angelin Preljocaj o Sidi Larbi Cherkaoui. A Cherkaoui, por ejemplo, también lo presentamos el año pasado y volvemos a presentar otro espectáculo suyo porque nos interesa seguir también el desarrollo; que no solamente sea una vez sino que podamos conocerlos más y ojala trabajar en un futuro con ellos, como fue el caso de Pina Bausch, que logramos hacer una residencia en Chile y estrenar una nueva obra inspirada en Chile”, continúa Romero.

Este martes 10 de enero se presenta Gala de Jérôme Bel, que tendrá a bailarines aficionados chilenos como protagonistas. ¿Cómo ha sido ese proceso y qué se verá en el escenario del Municipal?

"Bueno, es una sorpresa… Éste es un proyecto que él ha presentado en distintos lugares, en grandes escenarios. Le pedimos especialmente que hiciera esto porque nuestro lema este año es #sinfronteras y creemos que él trabaja sin fronteras: para él todo el mundo puede bailar. Y es una obra bellísima, conmovedora. La presentamos en San Joaquín con excelentes resultados, luego la veremos en una función en el Municipal y también la presentaremos en Pedro Aguirre Cerda al aire libre, que son comunas donde estamos trabajando hace mucho tiempo.

El proceso comenzó en octubre con la selección de los bailarines y las conversaciones con Bel sobre el casting y la obra, en septiembre. Entonces, llevamos varios meses de ensayos. Acá hemos contado con el apoyo de artistas locales, con Elizabeth Rodríguez primero y con Bárbara Pinto, que trabajó en el casting, que es muy específico. Y hemos dado con las personas que él necesitaba, lo que nos tiene bien contentos porque él está bien contento con el trabajo que se hizo".

Respecto de Sutra, que es otra de las grandes apuestas de la programación 2017, ¿qué destacaría?

"Éste es el segundo espectáculo de Sidi Larbi Cherkaoui que presentamos; el año pasado hicimos uno de tango y este año quisimos traer su obra maestra. Y por eso la elegimos, la buscamos y la peleamos. No fue fácil porque tiene un elenco de Henan, de un monasterio en que hacen Kung-fu y están educándose para ser monjes. Y lo quisimos también porque tiene que ver con el no tener fronteras: Sidi Larbi hizo este espectáculo inspirado en ellos, fusionando a los monjes de Shaolin con bailarines contemporáneos de Sadler’s Wells Theatre.

También nos interesaba hacer más masivo aquello que nos había costado tanto traer y que todo el mundo entendiera de qué se trata esta tradición, la vida que llevan los monjes Shaolin. Entonces, además del espectáculo –que es de alto nivel, de alto impacto–, los trajimos antes para ser parte de nuestra apertura y han estado haciendo demostraciones en distintas comunas y regiones. Esto tiene que ver también con democratizar, con pensar que no hay fronteras para mirar y admirar estas bellas artes que nos hacen a todos compartir un rito común. Y fue precioso, una experiencia inolvidable para ellos y para nosotros. No todo el mundo puede ir a ver Sutra, pero quienes no pudieron y estaban en esas comunas tuvieron la oportunidad de verlo absolutamente gratis".

Ya pasaron por el escenario Blanche Neige e Inti-Illimani Histórico. ¿Cómo evalúa el paso de ambos espectáculos por el Municipal?

"Los Inti celebraron sus 50 años haciendo una fusión de la música italiana, que ellos mostraron con la orquesta y los artistas invitados. Fue una bonita manera de empezar a conmemorar su aniversario y de hacer un repaso de su historia. Era necesario.

Y creo que lo de Angelin Preljocaj abrió muchas imaginaciones nuevas, que hacen que provoque otros cruces, haciendo otro tipo de ballet que no habíamos visto en Chile. Fue excelente la recepción del público y de la crítica y eso nos pone como desafío cómo continuar trabajando con ese tremendo artista, que también nos amó. Para nosotros es fundamental que los artistas nos quieran, que les guste estar en Chile, que quieran el público, que nos descubran también.

Angelin Preljocaj había venido en los años ochenta a la experiencia de Ciudad Abierta en Ritoque. Ésta es su segunda visita, con el espectáculo que hicimos en el Municipal, y esperamos que la tercera sea una producción en Chile, que sea un trabajo que él pueda hacer en Chile con bailarines chilenos y que podamos también llevarlo a que conozcan su trabajo en otras comunas, en las regiones, es decir, seguir pensando que las artes no tienen fronteras".

El Festival y la visita de artistas como Preljocaj, Bel y Cherkaoui sitúan a Chile dentro del circuito internacional. ¿Qué es lo que queda acá, cuál es el aporte que hace la programación a nuestro país?

"Yo creo que nosotros en Chile tenemos un tremendo desafío de poder seguir trayendo lo mejor del mundo. Un país que se ha integrado tanto en los mercados económicos, es necesario que también mire otras maneras de integrarnos, sobre todo con los otros países latinoamericanos.

Y sigue siendo un desafío porque no nos hemos ocupado de tener las salas suficientes, de tener los espacios adecuados, no nos hemos ocupado de ese rito mágico que ocurre cuando tú estás en la calle con una obra artística y el público puede acceder sin distinción. Por eso mismo a veces se bajan los presupuestos de cultura, lo que es un problema grave porque la gente, los niños que están creciendo, necesitan esas informaciones. No se educa solamente en las escuelas, se educa a través de las artes, que son factores importantes en el desarrollo humano. Y hoy día más que nunca. Por ejemplo, en el Chile de hoy, en el que estamos además recibiendo muchos inmigrantes, necesitamos saber quiénes son, aprender de ellos y entregar lo mejor de nosotros.

Por otro lado, está el Chile que se muestra acá, que es el Chile que colabora. Con el Municipal de Santiago tenemos una alianza de colaboración que nos permite presentar estos espectáculos. Esto se multiplica además en otros municipios porque la idea es multiplicar los recursos, dado que estos espectáculos son bien difíciles de poder presentar con el presupuesto que manejamos. Los recursos no nos han parado en esta idea de que es urgente hacer democrático el uso de los espacios públicos, los teatros, de poder soñar todos juntos con otras posibilidades. Acá hay un esfuerzo público y privado. Está la Presidencia de la República; el Consejo Nacional de la Cultural y las Artes que nos da un subvención para todas las actividades que hace la fundación durante el año; para el festival está BHP Billiton, que además pide que nosotros estemos en Antofagasta e Iquique que es donde ellos tienen sus operaciones".

Carmen Romero puntualiza, además, que "si no nos ponemos fronteras podemos hacer grandes cosas y eso es un aprendizaje de cada festival. No es necesario pensar en competencia, que es una palabra que a nosotros no nos identifica; nunca hemos sentido que haya competencia, sí hay una locura por traer este tipo de espectáculos a Chile. También es importante pensar que hay momentos en que la humanidad debe estar al centro de toda política y ese es nuestro caso: nosotros ponemos las artes como un vínculo que nos devuelve la humanidad, el creer que es posible imaginar un mundo sin fronteras".